No sé como pasó, pero acá estoy, me encuentro enfrente tuyo, después de tanto tiempo de embelesarme a escondidas. Mi corazón se encoje, mis ojos te miran incrédulos y mi boca… mi boca muere por besarte. Me ruborizo, y te lo digo TODO sin pronunciar palabra. El tiempo parece detenerse y los segundos se inmovilizan, se hacen eternos. Y de repente el cielo se nubla bruscamente, comienza a llover. Las gotas de lluvia acarician tu piel y las envidio. Doy un paso hacia delante, más segura que nunca, las ganas de tenerte se vuelven incontrolables, pero retrocedes. Veo a través de tus ojos y lo entiendo. Pero me quedo petrificada, sin poder dejar de mirarte.
Todavía sigo debajo de la lluvia, parada, estática, mirando hacia el horizonte donde desapareciste. No puedo dejar de preguntarme, una y otra vez, de debatirlo conmigo misma… Pero en el fondo y más que nunca lo sé. Ni en este mundo, ni en esta vida, el sol nos va a iluminar a los dos a la vez.
Francamente precioso.
ResponderEliminarMuy poetico... cuantas verdades y cuantas mentiras estarán ocultas en esas palabras
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