jueves, 12 de marzo de 2009

Es sólo un juego

Las miradas ajenas se les quedan pegadas. Un par de sonrisas cómplices se dibujan en sus rostros. Atraviesan el portal de luces de colores, y se sienten flotar. Adrenalina, éxtasis, un cosquilleo adictivo. Quieren más. Roce de pieles. Música en los oídos, ensordecedora, frenética, serpentea con movimientos entrecortados. Intercambian miradas, y se rien perfectamente sincronizadas. Sólo un poco más. Juego de niñas, sólo un juego. ¡Crash! Diminutos brillos destellan en el espacio, se esparcen. Pero ellas bailan, se desarman. Caliente. Hace calor. Me pierdo. Ahora estoy bailando sola. La busco con los ojos, pero otros más claros me encuentran antes. "Está con mi amigo" - Me susurra al oído. Le sonrío y me ata con sus brazos por la cintura. Su respiración, la siento muy cerca. Hiperventilo. Su cabello se enreda entre mis dedos. Todo gira, da vueltas. Me mareo. Su boca. Me gusta. Sus labios cantan, me envuelven, se mueven furiosos. Me encanta. ¡No pares! Grito. Las paredes se derrumban. El techo me aplasta. Su piel es venenosa. Me arde. ¡Por favor, no pares! Le suplico. Jadeo. Me deshago en sus manos. Me quiebro. Me muero.

Una musiquita suena. Suena, y sigue sonando. ¿Es mi celular? Los párpados me pesan. Abro los ojos. Sábanas blancas, una habitación que reconozco de pies a cabeza. La odio. El celular sigue llorando. Me levanto, y sigo el camino de prendas de colores. Revuelvo mi cartera y lo encuentro.

- ¿Hola? - murmuré y me aclaré la voz - ¿Matilda, sos vos?
- Hola amiguita. ¿Estás donde siempre?
- Sí... Vos también, ¿no?

Nos reímos al mismo tiempo.

- ¿Venís a casa a desayunar?
- Por supuesto, es nuestra rutina...
- Nuestro secreto... En 10 minutos estoy ahí, te quiero. No llores.

La angustia me tomó por sorpresa, y me oprimió el pecho. Lo mismo de siempre. Él no estaba, pero su aroma ocupaba cada rincón de mi habitación. Volví hasta la cama y una puntada me sacudió la cabeza. Patético. Me ovillé enredándome con las sábanas y mis mejores amigas aparecieron para hacerme compañía. Estaba llorando. El maquillaje negro manchanchaba mi almohada... Qué importancia tiene. Lloro desconsoladamente. Vacía. Sola.




Sábado por la noche.
Juego de niñas, sólo un juego.
Queremos terminarlo, pero no podemos.
Podemos terminarlo, pero no queremos.
Nuestra rutina. Nuestro secreto.

6 comentarios:

  1. te amo carlos
    y bailaremos juntas hasta q se apaguen las luces y ya no haya musica...

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  2. Me gusta lo que he leído,besos

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  3. Hola, veo que eres jovencita, yo ya soy una madurita pero el coqueto no tiene edad
    tu tampoco dejes de escribir
    saludos

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  4. Llego aquí por casualidad para encontrarme con un mundo que hace ya tiempo parece que olvidé. Pero no, no olvido aquella época en que mi cuarto era odioso y aburrido.
    Con los años, te aseguro que llegarás a echarlo de menos...
    Un abrazo

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  5. es sorprendente como muchas veces a pesar de estar rodeados de las personas qe queremos, nos sentimos solos... y nuestro dolor siempre esta alli acechando en cada rincón para pillarnos desprevenidos...
    nada qe no se arregle con una taza de cafe calentito y unas buenas risas con esas amigas del alma...
    me gsuto leerte, io tb pasare a menudo por aqui.. un besito!!

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