viernes, 24 de julio de 2009

Lloro porque te odio

¿Qué por qué lloro? No sé. O si lo sé. O creo saberlo. No importa, la cuestión es que sigo llorando. Y me odio, odio llorar. “Ningún hombre se merece tus lágrimas”, me decía mi mamá. ¿Entonces qué estoy haciendo? Mal, hago todo mal. Me siento impotente, cuando hace unas semanas atrás sentía que tenía todo bajo control. Todo me parecía tan fácil, tan divertido, tan… tan libre. Ahora me siento atada. Siento una presión en el pecho que me asfixia y tengo miedo. Me duele la panza, tengo un nudo en la garganta. Quiero contener todo esto para que se quede quieto y no moleste, pero creo que ya no resisto más. Y no, no seas estúpido, no estoy llorando por esa discusión idiota que tuvimos. Lloro porque te odio. Lloro porque odio tener que admitir que te extraño. Odio reconocer que pienso todo el tiempo en vos y no anhelo la compañía de nadie más que la tuya. Te odio con todo mi ser, y odio tanto que te las hayas arreglado para colarte tan descaradamente en mi vida, cuando me prometí una y otra vez que no me iba a enganchar con nadie más, que no iba a volver a sufrir. Odio este miedo a no volver a verte, estas ganas de sentirte cerca, odio odiarte, porque significa que me importás. Pero lo que más odio en este preciso momento es el ser conciente… Estar bien conciente de que te quiero, y no quiero dejarte ir.




Pero... ¿Sabés qué es lo peor de todo este asunto?
...que a vos no te pasa lo mismo.
... estoy asustada

1 comentario:

  1. a veces simplemente hay que saltar, porque en el vértigo de esos saltos esta lo mejor de la vida :)

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

say something!


Lo que no se dice se enquista, en el cuerpo y en el alma. Soltalo acá :)