Me gusta estar de malhumor, porque cuando estoy de malhumor se larga a llover; Y me encanta la lluvia. Adoro el ruido de las gotas repiqueteando contra el tejado, observarlas durante horas desde mi ventana. Estoy de malhumor y no te grito, no te insulto. Simplemente dejás de existir; Vos y todo el mundo. No te hablo, ni siquiera te veo. Inflo un globo bien bien grande y antes de que explote, entro y le hago un nudito desde adentro. Desenchufo el cable que conecta mi cabeza con mi corazón, que instantáneamente deja de latir, y entro en estado alfa. Soy como un ente. Soy como el viento que se deja llevar por su propia melodía. Estoy pero no estoy. Sabés que existo, pero no me encontrás. Pasan horas, tal vez minutos, o quizás años, nunca lo supe bien, hasta que te tropezás conmigo en el piso, revolcándome de la risa, sin más, con la alegría de siempre tatuada en la piel; Y me abrazás bien fuerte para que no me vuele otra vez.
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