aprendí a la fuerza que la vida es un juego.
todos jugaban...
- mientras yo me desmoronaba en el suelo, tratando de no ahogarme en mi propia sal. -
entonces me di cuenta que yo también quería jugar.
quiero jugar.
vos jugás conmigo,
y yo juego con vos, con éste, y con aquel.
bienvenido a mi juego de la vida...
juguemos!
Juega, pero no hagas daño, hay una diferencia exorbitantemente.
ResponderEliminar