"Sos una persona muy perceptiva, no te equivocaste en nada de lo que pensabas", le dijo, y ella sabía que era cierto. No le gustaba creerse todo lo que se le pasaba por la cabeza, porque muchas veces pecaba de atropellada, pero esta vez, la misma intuición que la hizo llegar a ese lugar, le susurraba en voz baja que todo era como ella sentía, y que era momento de dar vuelta la página, el fin de una etapa tortuosa. Tantas ideas, tantas idas y vueltas, después de tanto tiempo de sufrimiento y llanto, de alguna manera todo había cobrado forma, y ya sabía exactamente qué es lo que tenía que hacer. Estaba en el lugar exacto, y en el momento justo.
Una hora transcurrió en un instante, y ya debían despedirse, cuando la señora le hizo una pregunta súbita, como si hubiese tenido una revelación, que la dejó pasmada al oírla: "¿Hay algún otro chico que te guste, o que te haya gustado tanto?". Automáticamente, la imagen de él se le vino a la cabeza como un flash, anudándole las entrañas. "Sí, hay un chico... Un amigo... Bah, estábamos juntos... Pero está con esa chica, tiene novia". La señora le preguntó como se llamaba, cuándo había nacido, y empezó a hacer cuentas en un papel. "8+8... tenemos 37, y 3+7... ¡Pero claro! - exclamó - ¡Cómo no se van a llevar bien si tienen el mismo número en la numerología! Ella observaba, incrédula, como la señora parecía contenta con su descubrimiento, mientras le relataba como era él, y como sus ascendentes se llevaban de maravilla.
"Preguntémosle a las cartas - dijo la señora, emocionada - ¿Qué siente él por vos?"; Y las cartas la complacieron. "Este chico te quiere mucho, te quiere de verdad... Sí, sí, mirá, acá sale perfectamente, lo ves?". Ella, totalmente negada a la posibilidad de hacerse la mínima ilusión al respecto, le espetó - "Pero él está re enamorado de esa chica, yo no creo que..." - pero la mujer no la dejó terminar. "A ver qué dicen las cartas" - susurró, mientras volvía a sacarlas de a tres de su mazo, acomodándolas en forma de abanico sobre la mesa. "Mmmm... - murmuró, negando con la cabeza - Estos dos son como el agua y el aceite, él ya terminó con ella". Ella la observaba, recelosa, y la señora, con una sonrisa cómplice y una mirada como de quien guarda un secreto, le dijo - "Vamos a ver qué pasa acá... Porque ustedes todavía tienen algo pendiente".
Antes de irse, la señora la abrazó fuertemente, con mucho amor, y le dijo que la quería mucho, que estaba ahí por una razón, y que todo lo que había vivido hasta ahora era un gran aprendizaje que había llegado a su fin. Ella abandonó el lugar, y durante el camino a casa, todas las palabras de aquella señora tan afable, le rondaban en la cabeza alborotadamente. ¿Será verdad? ¿Cómo no creerle a alguien que supo decir en voz alta tantos sentimientos íntimos, indescriptibles y secretos?. Tres días después de su visita, una predicción se cumplió; Dos semanas después, otra más se hizo presente. Un mes y medio más tarde, aquella mujer nuevamente había dado en el clavo. ¿Cuántas cosas más quedarán por suceder?
¿Creés en el destino?
Tu corazón sabe cuando ha encontrado a LA persona. Y cuando esto sucede, creo que el universo entero se complota para que así se den las cosas.
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