La vida es como un exprimidor, y las experiencias como las naranjas: Les sacás el jugo, lo saboreás, y cuando no haya nada más que exprimir, continuás con una nueva.
¿De qué sirve quedarse con el vaso vacío, anhelando lo delicioso de lo que ya fue digerido?
Jajajaja, bastante loca la comparación
ResponderEliminarcuz' i'm crazy, baby!
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