- ¿Te pasa algo?
- No - respondió con una expresión seria - ¿Por qué? - quiso saber, algo confundido.
- Porque tenés esa cara...
- ¿Qué cara? - sonrió - ¿Qué acaso tengo que estar sonriendo todo el tiempo? - le preguntó, mirándola dulcemente a los ojos, acariciándole suavemente la mejilla. Y es que él no sabía que su sonrisa mantenía su mundo girando, con todas sus lunas y estrellas en perfecta sintonía. Que si algún día dejase de sonreir, todita entera ella se marchitaría.
Uuouou increíble entrada, me encanta :)
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