Detengo el paso sin pensarlo, me aletargo en algún punto inconexo a la realidad temporal, y me pierdo en el vaivén de mis pensamientos. Y segura, más que nunca, de que Dios me escucha, visualizo la estrella más fulgurante, y le pido que me ilumine para jamás olvidarme de todo lo recorrido y aprendido. Porque una vez más salí victoriosa, de pie erguida con el estandarte libre de rencores en lo alto de mi pecho. Porque lo que alguna vez creí perder, aquello que creí injusto, no fue más que una instancia intermedia para valorar con razón lo que me estaba esperando. Y aunque algunas heridas necesiten más tiempo para cicatrizar, al final del pasillo está ese destello de vida, de proyectos, de futuro, que me susurra con una voz sutil pero firme que la fortuna está echada, pero al final siempre me sonríe.
Fue así, de repente y como si nada, cuando el último cuadrado del rubik's estuvo por encajar, que las cartas sobre la mesa cobraron vida, y apareció él, haciendo nada más que sonreir. Y entonces las nubes abieron paso al celeste cielo primaveral, el sol resplandeciente comenzó a irradiar felicidad desde el horizonte, el pasto se tornó aún más verde, y las flores más coloridas cantaron al unísono de los pájaros "Burning Love", volviendo todo mi mundo más real, más tangible... pero esa es otra historia, una historia feliz.
Hermosa y muy bien escrita esta tu entrada.
ResponderEliminaruna vida sin fracaso no sería muy halagüeña, Cesar aprendió a ganar de sus derrotas, que podríamos saber o como podríamos apreciar los éxitos si todo saliera siempre a pedir de boca.
¡Deja , deja! ahí los recuerdos! yo , considero que el amor es un producto del tiempo convivido por los recuerdos gratos adquiridos.
Tu entrada no solo me ha gustado , me ha hecho reflexionar.
Un beso
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario anterior, es una entrada que te hace enamorarte de ella pero a la vez te hace pensar y reflexionar..simplemente increíble :)
ResponderEliminar