miércoles, 7 de diciembre de 2011

Sinclair.-

Él había pasado por su casa, como de costumbre; pero ésta no era otra vez como cualquiera. Ella lo esperaba, ansiosa, tal vez algo nerviosa. Bajó las escaleras a toda velocidad, y cuando abrió la puerta y lo vio, supo que seguía enamorada de él como el primer día, como jamás se volvería a enamorar de nadie. Y así fue. Si bien se suponía estaban distanciados, y se verían sólo para hablar, él la tomo de la mano, y caminaron hasta Sinclair, por las desiertas calles veraniegas del barrio, con la sonrisa dibujada en el rostro y en el corazón.

Sinclair no era un lugar común para ir, pero a ellos dos y sus ocurrencias, les entretenía. Se sentaron en una mesa algo apartada del bar, y pidieron una chicha bien fría, como a ellos les gustaba decir en joda; "una chicha", todavía lo escucho pronunciarlo de esa manera tan particular de él, que me hacía estallar de risa. Alguien, sosteniendo una carpeta con lyrics, les ofreció anotarse en la lista para participar en el karaoke, pero no se animaron, sólo se imaginaron cantando en el escenario haciendo el ridículo, y se divirtieron con la idea.

Las paredes estaban recubiertas de madera ornada, a la antigua, al igual que la barra con todo tipo de licores, porque así era Sinclair, de ese tipo de bares donde esperarías encontrarte a un viejo solo, sentado ahogando sus penas, con un vaso de whisky en la mano, haciendo chocar el hielo contra las paredes cristalinas, en movimientos circulares. Y todo ese ambiente retro y bizarro fue testigo, testigo fiel de él mirándola fijamente, con el "te amo" brillando en los ojos, apretando sus manos con fuerza y, lentamente, acercando sus labios a los de ella, deseosa de comérselo entero, en un cruce de mundos, de almas, de destinos, que le erizó hasta los pensamientos, que la extasió en lo muy profundo de las entrañas, que... que si quisiera explicarlo, no podría (lo de las cosquillas en la panza al final es cierto, doy fe).

Y hoy, con Sinclair que ya no existe, que murió al igual que ellos dos juntos, escuché en la radio una canción, que automáticamente me remontó a ese par de locos, reconciliándose, y cantándola entre risas, cuándo todavía se amaban.

¿Quién diría que todo tenía que terminar así?


El problema no fue hallarte,
El problema es olvidarte.
El problema no es tu ausencia,
El problema es que te espero.
El problema no es problema,
El problema es que me duele.
El problema no es que mientas,
El problema es que te creo.

El problema no es que juegues,
El problema es que es conmigo.
Si me gustaste por ser libre,
Quién soy yo para cambiarte.
Si me quedé queriendo solo,
Cómo hacer para obligarte.
El problema no es quererte
Es que tú no sientas lo mismo.

Y cómo deshacerme de tí, si no te tengo?
Cómo alejarme de tí, si estás tan lejos?
Como encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos,
Como encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco,
Como encontrar en la alacena los besos que no me diste.
Y cómo deshacerme de tí, si no te tengo?
Cómo alejarme de tí, si estás tan lejos?
Y es que el problema no es cambiarte...
El problema es que no quiero.

El problema no es que duela,
El problema es que me gusta.
El problema no es el daño,
El problema son las huellas.
El problema no es lo que haces,
El problema es que lo olvido.
El problema no es que digas,
El problema es lo que callas.

Y cómo deshacerme de tí, si no te tengo?
Cómo alejarme de tí, si estás tan lejos?


Salud! Una chicha en tu nombre...

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