Simplemente no lo podía creer. No, no podía. Pero tenía que ser. ¿Por qué no? Todo en lo que había creído, todo lo que había soñado, esta vez podría suceder, y podría ser mejor. Destino. Almas gemelas. Alineación de planetas. El príncipe con la villana de la película. En una ocasión le habían dicho que no se puede vivir de ilusiones. Le habían hecho creer que esas cosas no eran posibles. Pero ahí estaban, una vez más.
Camino hacia afuera de la casa, todavía incrédula, con la alegría saliéndosele a borbotones por los poros; le era inevitable. Todo cobraba sentido cuanto más se acercaba al auto, y lo miraba a través del cristal. La sonrisa que reconocería entre millones, los ojos pardos, el lunar arriba de la ceja. Todo era perfecto. Sin embargo, súbitamente comenzó a sentirse inquieta, preocupada. Algo no encajaba. Algo no estaba bien.
Miró hacia atrás bruscamente, desconcertada, y la enorme casa se caía a pedazos. Todas las casas se estaban cayendo. Todas se desmoronaban así, sin más. Ese había sido el comienzo del fin. "Demasiado bueno para ser cierto" - pensó, en una fracción de segundo. Se tapó la cara fuertemente, con las dos manos, y apretó los puños. Como si eso fuera a salvarla de ser imperiosamente aplastada."
Los sueños recurrentes la estaban volviendo loca. Él siempre buscaba la forma de estar presente en su vida. Y lo lograba. Pero no lo odiaba. Estúpida - se repitió para sus adentros. Puso una película en el DVD, y se perdió en sus diálogos. ¿Para que seguir dándole vueltas al asunto? Si después de todo, las expectativas no estaban destinadas a alinearse con la realidad.
"No puedes atribuirle un gran significado cósmico a un simple suceso terrenal. Una coincidencia, eso es todo lo que cualquier cosa siempre es, nada más que una coincidencia."
500 days of summer.-
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