martes, 17 de julio de 2012

La Flor de Loto.-


Había una vez una flor perdida en un bosque oscuro y solitario. Tanto tiempo había pasado ya, dando vueltas en círculos, que ni siquiera recordaba quién era, cómo se llamaba, y por qué merodeaba en aquel infierno tenebroso, sin consuelo. Exhausta, se dejó caer en el manto infinito de lodo y fango que la rodeaban, y segura de yacer en su lecho de muerte, miró fijamente al cielo inmenso, con una lágrima acariciándole los tersos pétalos descoloridos y ajados. Observó las nubes puras, entre las rendijas de los árboles, navegar libres, despreocupadas, y se preguntó qué sentirían. Repentinamente, una extraña y lejana, pero familiar sensación, le invadió el cuerpo desde las raíces hasta la última célula de clorofila. Cerró los ojos y las imágenes comenzaron a llegar solas. Se sentía flotar. Se sentía feliz. De pronto comenzó a recordar. Estaba recordando. Recordó todo: Cómo había huido a hurtadillas con el verano. Como sus promesas de luz eterna la asfixiaron y la quemaron con tanto calor, provocándole punzantes y ardientes heridas. Como el otoño la salvó, pero al no decidirse qué hacer con ella, se la regaló al invierno. Como él se encargó de devolverle la temperatura con su blanca y helada nieve, y como también casi la asesina con sus manos gélidas. - El frío a veces quema más que el calor. El frío te cala los huesos, te paraliza. - Y por último, recordó también, como escapó una noche de luna llena, siguiendo el haz de luz de una estrella fugaz que le guiñaba el ojo desde lo alto del cielo, hasta esfumarse y dejarla perdida en aquel laberinto monótono, así, sin más. Desde entonces había caminado sin parar, buscando algo que no sabía bien que era, cayéndose y levantándose una y otra vez, hasta perder la conciencia y la cordura.
La flor rompió en llanto. Lloró y lloró desconsoladamente, como nunca lo había hecho. - ¿Por qué? - se preguntaba, - ¿Por qué fui tan estúpida? ¿Por qué no me quedé donde estaba? ¿Por qué, por qué, por qué? - se repetía una y otra vez. Pero de qué servía preguntarse sobre el pasado, si ahora estaba ahí, desdichada, en el medio de la nada, sin recordar quién era, cómo se llamaba, y qué buscaba. Decidió que era inútil seguir adelante, puesto que lo había dejado todo, y ya nada tenía sentido. Nunca volvería a ser la que alguna vez fue. Cerró los ojos, y unas gotas tímidas se precipitaron desde el alto cielo, de repente gris, acompañando sus lágrimas, cada vez con más fuerza, inundándolo todo. Llovió, lloró, llovió, lloró, y se hundió en lo profundo del pantano que se estaba formado, hasta quedarse dormida. Las horas pasaron, y tras la tormenta, el amanecer resplandeciente resurgió de entre las nubes. La luz dorada, y la brisa primaveral acariciaron su silueta, y la flor, lentamente, desplegó sus pétalos, abriéndose en una belleza deslumbrante y nunca antes vista. Miró hacia su alrededor, el agua cristalina bajo los rayos cálidos del sol, y el reflejo de su singularidad la sorprendió. Ahí estaba ella, la de siempre, con todo su ser, con toda su esencia, flotando en la inmensidad de la pureza, renaciendo de lo imposible, y lo comprendió todo, recordó quién era: La que siempre había sido, la que nunca dejó de ser. Única, pase lo que pase, esté donde esté. 



* La Flor de Loto 
crece en lugares pantanosos, en el fango y a pesar de ello su flor se alza sobre la superficie, y surge desde las oscuras profundidades para florecer elevada, fragante, estilizada e impecable, con excepcional belleza. Por la noche, la flor se cierra y se hunde bajo el agua. Cuando amanece se alza y abre nuevamente. El loto es el símbolo del nacimiento divino, los pétalos que se abren simbolizan el crecimiento espiritual, y la renovación. En budismo, la flor de loto simboliza la pureza y perfección intrínseca de todos los seres. El loto comienza su vida en el lodo, y sin embargo crece hacia arriba, y florece después de haber salido de la superficie del agua. De manera similar, los humanos, atascados en la oscuridad de la ignorancia, despliegan las verdaderas cualidades de sabiduría y compasión una vez que han transcendido sus deseos, enojo e ignorancia. La flor de Loto representa la tranquilidad y la belleza. Nos inspira a salir adelante y lograr nuestras metas, sin importar que tan difícil se vea el camino hacia ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

say something!


Lo que no se dice se enquista, en el cuerpo y en el alma. Soltalo acá :)