jueves, 13 de septiembre de 2012
Kayla. La otra, no la de la ventana.-
Cuando el gato blanco, de grandes ojos brillosos y cara de estúpido embelesado, al pie de su ventana, esa ventana ajena, gemía y maullaba canciones de amor en el viento, Kayla borraba la realidad con lágrimas en sus ojos, y huía lejos, muy, muy lejos de nuevo. A veces no tanto, a veces más. Kayla. La otra, no la de la ventana. Y a mí se me desarmaba el corazón, con sólo pensar en no poder ayudarla, en no poder arrancarle todas las noches los sueños de cuajo.-
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Lo que no se dice se enquista, en el cuerpo y en el alma. Soltalo acá :)
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