Abatida, se dejó caer en una de las sillas de una larga fila de la sala de espera, con la mirada perdida, y el corazón magullado. Observó, pero sin prestar mucha atención, a la parva de gente escandalosa, en un intento de mantener la mente en blanco, y la frente en alto. Trató de imaginarse como hacían todas esas personas a su alrededor para ser felices, pues ella nunca lo había conseguido. Dirigió la mirada hacia su pequeña valija violeta como su aura, y se preguntó como sería sentirse completo, libre de preocupaciones, con la paz que te deja dormir todas las noches sin pesadillas, sin miedo a la oscuridad. Cerró los ojos con fuerza para evitar recordar cuando fue la última vez que sintió algo parecido, pero una gotita de melancolía se le escapó por el rabillo del ojo.- Euh, despertate - le susurró cariñosamente para no asustarlo. Lo había estado contemplando largo rato, por si acaso se le olvidara el contorno de su nariz, los labios carnosos, el pelo ondulado.
- Hola... - le respondió abriendo despacito los ojos, con esa sonrisa perfecta, y estirándose como un gato - ¿Qué hora es?
- Son las 12 del mediodía... supuse que ya tendrías que irte... - quería parecer desinteresada, ajena a los acontecimientos de esa noche, incapaz de ilusionarse. Bullshits.
- ¡Uh, debería! Pero tengo sueño todavía - le sonrió. Tomó su mano, y notó un deje de tristeza en sus ojos; la conocía bastante bien. - ¿Te pasa algo?
- No... bueno, sí, estoy enojada con vos (bullshits), me dijiste que me ibas a prestar más atención, que ibamos a ser amigos como antes, y me llamás una vez por semana, sólo de compromiso. - Sus palabras se atropellaban una atrás de la otra; - Yo... te extraño. - balbuceó casi arrepentida de haber pronunciado esa maldita frase cursi.
Él la miró, como tratando de entender todo lo que ya entendía, lo que hacía mucho sabía.
- Tenés razón... - admitió. - Te prometo que nos vamos a ver más seguido, y hablar, y salir... Kay, ¿vos me amás? - lanzó la pregunta así nomás, como si nada.
Un rubor acalorado recorrió todo el cuerpo de Kayla, pidiendo a gritos decirle que sí, que lo amaba, que lo soñaba todas las noches, que se moría de ganas de abrazarlo, de besarlo, de tenerlo para siempre; pero no podía hacerlo, no podía tirar todo a la basura así como así, otra vez. Por eso lo escuchaba siempre hablar sobre Mora, por eso se había levantado a las 6 de la mañana cuando la llamó borracho queriendo verla, por eso durmió con él y lo cuidó, sin siquiera robarle un beso. Eran sólo amigos, como habían acordado, como siempre lo habían sido, como el quería que fuera. Pero no podía evitar pensar, y sentir, que si esa noche había ido con ella, si había querido verla, a pesar de todo, podría ser que ésa vez todo sí funcionara. Y sintió esa felicidad, ese corazón lleno y esperanzando, esas ganas incomparables de vivir, de correr por los prados y tirarse en el pasto con el sol de verano iluminándolos, en ese viaje que habían planeado en una noche de hotel, pero que nunca concretaron.
- "Solicitamos a la Srita. Kayla se presente con urgencia en la puerta de embarque número 4, vuelo próximo a partir, sus equipajes están siendo removidos del avión". - La voz del alto parlante la sobresaltó. Tomó su equipaje con el puño bien apretado, caminó erguida, inmune, segura, hasta la puerta de embarque, y entregó el ticket, lista para alejarse de todo, para nunca volver. Se permitió ser débil por una última fracción de segundo, y miró hacia atrás, esperando verlo aparecer corriendo, pidiéndole que no se fuera, tan lejos, tan inalcanzable, que se quedara con él.
Lo último que recuerda es ajustar su cinturón de seguridad, apoyar la cabeza contra la ventana, y borrar su número telefónico del celular, así como todos sus recuerdos, uno por uno.
It's better than walking away... but sometimes it's harder to stay.
Love is the price that we pay, walking away from it all.-
Love is the price that we pay, walking away from it all.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.