miércoles, 6 de febrero de 2013

Veintimuchos.-

"   - Lo nuestro. Tú y yo. La amistad. Mira, Dex, yo necesitaba explicarte una serie de cosas. Sobre Ian y yo. Si eres amigo mío, debería poder explicartelo, pero no puedo; y si no puedo hablar contigo..., entonces ¿qué sentido tiene? ¿Qué sentido tienes?
   - "¿Qué sentido?"
   - Lo has dicho tu mismo: la gente cambia. Es una tontería ponerse sentimentales. La vida sigue. Hay que buscarse a otros.
   - Ya, pero no me refería a nosotros...
   - ¿Por qué no?
   - Porque somos... nosotros. Somos Dex y Em. ¿No?
Emma se encogió de hombros.
   - Puede que hayamos evolucionado por caminos diferentes.
Dexter no habló hasta después de un rato.
   - ¿Y tu qué dirías, que me he apartado del tuyo, o tú del mío?
   Emma se sonó con el dorso de la mano.
   -Creo que te parezco... sosa. Creo que crees que te limito. Creo que ya no te intereso.
   - Em, a mí no me pareces sosa.
   - ¡Ni a mí! ¡A mí tampoco! ¡Lo que creo es que soy maravillosa, carajo, aunque no sepas verlo, y creo que antes tú también lo pensabas! Pero si ya no lo piensas, o no lo sabes valorar, por mí perfecto. A lo que no estoy dispuesta es a dejar que me sigas tratando de esta manera.
   - ¿Tratándote de qué manera?
   Suspiró, y tardó un poco en volver a hablar.
   - Como si siempre quisieras estar en otro sitio, con otra persona.
   Dexter lo habría negado, pero en ese momento le estaba esperando en el restaurante la cigarrera, con su número de celular metido en la liga. Más tarde se preguntaría si habría podido decir algo más para salvar la situación; tal vez un chiste, pero no se le ocurría nada, y Emma le soltó la mano.
   - Bueno, de acuerdo, vete - dijo -. Ve a tu fiesta. Te me has quitado de encima. Eres libre.
   Dexter intentó reírse, aunque le falló un poco la pose.
   - ¡Parece que me estés dejando!
   Ella sonrió con tristeza.
   - Supongo que un poco sí. Ya no eres el que eras, Dex. El de antes me gustaba mucho, mucho. Me gustaría recuperarlo, pero de momento, lo siento pero creo que no deberías volver a llamarme por teléfono.
Se giró y echó a caminar hacia Leicester Square, tambaleándose un poco.
   Dexter tuvo un recuerdo pasajero, pero de una nitidez absoluta: el día del entierro de su madre, hecho un ovillo en el suelo del baño, mientras Emma lo abrazaba, acariciándole el pelo. Sin saber cómo, había conseguido no darle la menor importancia y tirarlo todo a la basura. La siguió cierta distancia.
   - ¡Vamos, Em! Aún somos amigos, ¿no? Ya sé que he estado un poco raro, pero es que... - Ella se paró un momento, pero no se giró. Dexter supo que lloraba -. ¿Emma?
Entonces ella volteó muy deprisa, se acercó y le agarró la cara, juntando sus mejillas (la de ella, húmeda y caliente), mientras le hablaba de prisa al oído. Durante un momento luminoso, Dexter pensó que le iba a perdonar.
   - Dexter, te quiero mucho. Tanto, pero tanto... Y probablemente siempre te quiera. - Los labios de Emma le tocaron la mejilla -. Lo que pasa es que ya no me gustas. Lo siento.
   Y se fue; y Dexter se quedó en la calle, solo en aquella callejuela, sin saber qué hacer."

Fragmento: 
Siempre el mismo día.-
David Nicholls



 

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