¿Curiosidad? Tal vez. Quizá sea eso. O quizás sea que los retos me apasionan. ¿Amor? No lo creo, ninguno de los dos tenemos ganas de pintar el cielo de rosa con besos empalagosos. Entonces, ¿Qué es? El orgullo me tironea lejos, muy lejos, pero a los pocos minutos me encuentro de nuevo ahí, parada exactamente en el mismo lugar de siempre, en silencio, expectante, atenta a cualquier movimiento tuyo.
Y espero, me pongo loca, bien sabés que Dios no me doto de paciencia, pero nada sucede, seguís inmutable. Entonces, una vez más, me entrego a los impulsos que tanto me obsesiono en ocultar, y te hago mío, me divierto con tu cuerpo, juego con tu boca, y vos te dejás. ¿Por que te dejás, así, tan fácil? Ahora me siento incompleta, y un abismo se abre estrepitosamente entre nosotros dos. No sos mío. Te veo dormir enredado en las mismas sábanas color gris que cubren mi cuerpo desnudo, pero sé que no estás ahí. Y yo tampoco estoy al lado tuyo.
la verdad ese es un sentimiento qe creo que cada persona alguna vez sintio.. y no es nada agradable descubrirlo en tu propia piel..
ResponderEliminarmuy buen texto.. epero que no sea experiencia propia..
un beso!